Análisis de las Tendencias de Consumo de Psicotrópicos en Europa y a Nivel Mundial

Por Dina Rahwan Khdair, Psicóloga Col. 26.978

Un Análisis Crítico a la Luz de las Necesidades No Cubiertas en Salud Mental y la Imperiosa Necesidad de Innovación Terapéutica

Este informe presenta un análisis crítico y contextualizado de las tendencias recientes (principalmente 2021-2023) en el consumo de benzodiazepinas (BZD, ATC N05B) y otros medicamentos psicotrópicos clave (especialmente antidepresivos, N06A) en Europa y a nivel mundial. Más allá de la simple presentación de datos cuantitativos de organismos como la Agencia de Drogas de la Unión Europea (EUDA) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), este trabajo interpreta estas tendencias como indicadores sintomáticos de necesidades profundas y persistentes no cubiertas dentro de los sistemas de atención a la salud mental. Los hallazgos clave revelan un aumento significativo y generalizado del consumo de antidepresivos (N06A) en la mayoría de los países analizados (OECD, 2023a). Si bien esto puede reflejar una mayor concienciación sobre la salud mental, el análisis sugiere que también es una consecuencia directa de la dificultad crónica para acceder a la atención psicológica oportuna, especialmente en la atención primaria (Necesidad 1), la predominancia de un modelo biomédico (Necesidad 4) que a menudo prioriza la farmacología por sobre las intervenciones psicosociales (Illich, 1975), y la intensa presión asistencial (Necesidad 5, 9) que favorece respuestas farmacológicas rápidas.

En contraste, las tendencias para las benzodiazepinas (N05B) son más heterogéneas a nivel de prescripción agregada (DDD), con algunos países mostrando estabilización o ligeros descensos después de intervenciones específicas (Esteves et al., 2023; Monteiro et al., 2022; Perlman et al., 2019). Sin embargo, esta aparente mejora enmascara una realidad preocupante: los indicadores de uso indebido, dependencia, cronificación y daños asociados (evidenciados por la demanda de tratamiento (EMCDDA, 2024c), las urgencias hospitalarias (Lisbon Addictions, 2024), el uso problemático en poblaciones vulnerables como la gente mayor (Tiric, 2024), y la presencia en el mercado ilícito (EMCDDA, n.d.-a; FRANK, n.d.)) continúan siendo una cuestión crítica de salud pública. Esta persistencia está directamente vinculada a la falta estructural de alternativas terapéuticas no farmacológicas efectivas y accesibles para la ansiedad y el insomnio (Necesidad 2), a una comunicación a menudo deficiente sobre los riesgos reales del uso a largo plazo y la falta de evidencia sólida para este (Necesidad 3), y a las barreras sistémicas para implementar procesos de desprescripción adecuados (Necesidad 5, 6). El consumo de múltiples sustancias, notablemente BZD con opioides o alcohol (EMCDDA, 2024a), exacerba drásticamente los riesgos y subraya el fracaso de los sistemas para ofrecer una atención verdaderamente integrada y holística (Necesidad 10).

En conclusión, este informe argumenta que las tendencias de consumo de psicofármacos son inseparables de las carencias estructurales de los sistemas de salud mental. Esta interdependencia pone de manifiesto la urgencia ineludible de desarrollar, validar e implementar soluciones terapéuticas innovadoras que aborden directamente las necesidades identificadas. El Centre de Psicologia Jaume Primer – Psicòlegs Girona, con su propuesta para democratizar el acceso a terapia psicológica personalizada y de calidad, se presenta no como una simple herramienta, sino como una respuesta estratégica fundamental a los retos documentados. Su potencial radica en mejorar el acceso (Necesidad 1), ofrecer alternativas efectivas (Necesidad 2, 10), facilitar una mayor información y empoderamiento del usuario (Necesidad 3, 8), y contribuir a un cambio de paradigma hacia una atención más integrada, personalizada y menos dependiente exclusivamente de la farmacología (Necesidad 4, 7), alineándose así con las demandas reales de la población y las recomendaciones basadas en la evidencia.

I. Introducción

A. Propósito, Alcance y Marco Conceptual: Las Necesidades No Cubiertas como Clave Interpretativa Fundamental

Este informe trasciende la mera descripción estadística de las tendencias de consumo de medicamentos psicotrópicos (principalmente benzodiazepinasantidepresivosansiolíticos e hipnóticos/sedantes) en Europa y a nivel mundial durante el periodo reciente (foco en 2021-2023). Su objetivo central es realizar un análisis crítico y contextualizado, utilizando como marco interpretativo fundamental un conjunto de diez necesidades esenciales no cubiertas en el ámbito de la atención a la salud mental. Estas necesidades, identificadas a partir de la literatura profesional, informes de organizaciones (p. ej., Asociación Española de Neuropsiquiatría [AEN], 2017), guías clínicas y el análisis de las demandas de los usuarios (p. ej., Federació Veus, n.d.; Salut Mental Catalunya & Federació Veus, n.d.), no son elementos aislados, sino factores estructurales que condicionan profundamente tanto la práctica clínica como las experiencias de los usuarios, y que, argumentamos, se reflejan directamente en los patrones de consumo farmacológico observados.

El análisis busca demostrar que las cifras de consumo, lejos de ser autónomas, son síntomas visibles de desajustes sistémicos y demandas poblacionales insatisfechas. Comprender esta interrelación es crucial para evaluar adecuadamente la magnitud de los problemas asociados al uso (y sobreúso o mal uso) de psicofármacos y, fundamentalmente, para justificar la necesidad imperiosa y la oportunidad estratégica de desarrollar e implementar alternativas terapéuticas innovadoras, accesibles y centradas en la persona, como la propuesta por el Centre de Psicologia Jaume Primer – Psicòlegs Girona.

Las diez necesidades no cubiertas que vertebran este informe son:

  1. Necesidad Crítica de Acceso Oportuno a Atención Psicológica Cualificada en Atención Primaria: La atención primaria es la primera línea de contacto para la mayoría de las personas con problemas de salud mental comunes. Sin embargo, la insuficiencia crónica de profesionales de la psicología clínica en este nivel genera demoras inaceptables (meses de espera), impidiendo intervenciones tempranas, breves y eficaces que podrían resolver muchos casos sin recurrir a la farmacología o evitando su cronificación.
  2. Necesidad Urgente de Alternativas Terapéuticas No Farmacológicas: Existe una demanda creciente por parte de la población y una base de evidencia sólida (p. ej., resultados del estudio PsicAP) que respalda la eficacia de las intervenciones psicológicas para trastornos prevalentes como la ansiedad, la depresión leve-moderada y el insomnio. A pesar de esto, la tendencia a la prescripción farmacológica como respuesta casi automática persiste.
  3. Necesidad Fundamental de Información Completa, Clara y Comprensible sobre Riesgos y Limitaciones de los Psicofármacos (Especialmente Benzodiazepinas): La legislación (p. ej., Ley 41/2002) obliga a informar adecuadamente a los pacientes. No obstante, en la práctica, la información sobre los riesgos reales de dependencia, tolerancia, efectos secundarios (cognitivos, riesgo de caídas, interacciones) y, crucialmente, la falta de evidencia contrastada para el uso a largo plazo de las BZD, a menudo es insuficiente, transmitida de forma técnica poco comprensible, o minimizada. Esto vulnera la autonomía del paciente y dificulta una verdadera toma de decisiones compartida.
  4. Necesidad de Desafiar la Sobremedicalización y el Predominio del Modelo Biomédico: El paradigma dominante en salud mental sigue fuertemente anclado en el modelo biomédico (Illich, 1975), que tiende a conceptualizar el sufrimiento psíquico principalmente como un desequilibrio bioquímico tratable farmacológicamente. Esto fomenta la sobreprescripción (Choudhury et al., 2015), puede desviar recursos de intervenciones psicosociales y comunitarias, y a menudo ignora o minimiza el impacto de los factores contextuales y sociales (Vieira, 2002).
  5. Necesidad Imperiosa de Mejorar la Calidad Asistencial Mediante Más Tiempo y Recursos por Consulta: La presión asistencial extrema y la limitación de tiempo por visita en muchos sistemas sanitarios (especialmente en primaria) impiden establecer una relación terapéutica sólida (Leal Rubio, 2006), realizar evaluaciones completas, explorar alternativas, pactar planes de tratamiento individualizados (Tomé, 2014), hacer un seguimiento adecuado o abordar procesos complejos como la desprescripción gradual y acompañada. La medicación se convierte, a menudo, en la solución más “eficiente” en términos de tiempo.
  6. Necesidad Estructural de una Mayor Coordinación e Integración entre Niveles Asistenciales: La fragmentación entre la atención primaria y la salud mental especializada, las largas listas de espera para derivaciones, y la falta de comunicación fluida y protocolos compartidos dificultan la continuidad asistencial (Leal Rubio, 2006), generan duplicidades e ineficiencias, y pueden dejar al paciente en un limbo asistencial.
  7. Necesidad Esencial de Reconocer y Abordar los Determinantes Sociales del Sufrimiento Mental: Una parte significativa del malestar psicológico (especialmente los Trastornos Mentales Comunes) está directamente relacionada con condiciones de vida adversas (precariedad laboral, pobreza, vivienda inadecuada, aislamiento social, discriminación). Medicalizar este sufrimiento sin abordar sus causas estructurales es una intervención incompleta que puede contribuir a la cronificación y a enmascarar problemas sociales (Valls-Llobet & Loio, 2014).
  8. Necesidad Ética y Terapéutica de Empoderar a los Usuarios y Fomentar la Toma de Decisiones Compartida: Es necesario superar modelos paternalistas donde el profesional decide unilateralmente (Allué, 2013). Los usuarios demandan (Federació Veus, n.d.; Fireweed Collective, n.d.; Salut Mental Catalunya & Federació Veus, n.d.) ser participantes activos en su proceso terapéutico, recibir toda la información necesaria de forma accesible (Necesidad 3), y que sus preferencias sean consideradas.
  9. Necesidad de Cuidar a los Profesionales: Mejorar Condiciones Laborales y Apoyo: La escasez de profesionales, la sobrecarga de trabajo crónica, la falta de supervisión y apoyo, y la burocratización excesiva contribuyen al agotamiento profesional (burnout). Estas condiciones laborales precarias no solo afectan el bienestar de los profesionales, sino que también impactan negativamente en la calidad de la atención y pueden incentivar prácticas defensivas o simplificadoras, como la sobreprescripción.
  10. Necesidad (y Oportunidad Estratégica) de Desarrollar, Promover y Financiar Intervenciones Psicosociales y Comunitarias: Existe un amplio abanico de intervenciones de carácter psicosocial, grupal y comunitario que han demostrado eficacia y ofrecen un abordaje más holístico, menos estigmatizante y más orientado a la recuperación y al bienestar integral (Salut Mental Catalunya & Federació Veus, n.d.). Es necesario invertir decididamente en su implementación y accesibilidad como alternativas reales o complementos necesarios a la medicación.

Definiciones Operativas Clave:

  • Medicamentos Psicotrópicos: Fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central y modifican el estado mental, el ánimo, la percepción o el comportamiento.
  • Benzodiazepinas (BZD): Clase específica de psicotrópicos, principalmente con código ATC N05B (Ansiolíticos) y N05C (Hipnóticos y Sedantes), utilizados comúnmente para la ansiedad, el insomnio, convulsiones y relajación muscular (EMCDDA, n.d.-a).
  • Ansiolíticos: Fármacos para tratar la ansiedad (frecuentemente N05B) (e.g., Esteves et al., 2023; Ferreira et al., 2020; FPS Health Belgium, 2023; Monteiro et al., 2022; OECD, 2023a; Rocha et al., 2022).
  • Antidepresivos: Fármacos para tratar la depresión y otras condiciones (código ATC N06A) (e.g., Esteves et al., 2023; FPS Health Belgium, 2023; Monteiro et al., 2022; OECD, 2023a).
  • Hipnóticos/Sedantes: Fármacos para inducir el sueño o calmar (frecuentemente N05C) (e.g., Esteves et al., 2023; Ferreira et al., 2020; FPS Health Belgium, 2023; Monteiro et al., 2022; OECD, 2023a). Incluye los llamados “fármacos Z” (zopiclona, zolpidem).
  • Dosis Diaria Definida (DDD): Métrica estandarizada por la OMS que representa la dosis media de mantenimiento supuesta para un fármaco utilizado en su indicación principal en adultos. Se expresa habitualmente como DDD por 1000 habitantes por día (DID) para comparar consumo entre poblaciones (e.g., OECD, 2023a; OECD Health Data Definitions, n.d.; WHO, citado a OECD, 2023a). Es una unidad de medida de consumo, no necesariamente de dosis clínica individual óptima.

B. Fuentes de Datos y Limitaciones Metodológicas

El análisis cuantitativo se apoya principalmente en:

  • Datos de Organismos Internacionales: EUDA (e.g., EMCDDA, 2024a, 2024c; EUDA, n.d.-b, n.d.-c), OCDE (e.g., OECD, 2023a, 2023b; OECD Health Statistics, n.d.; WHO & OECD, 2023), Eurostat (2024), e informes de la OMS (citado a WHO & OECD, 2023). Estas fuentes proporcionan datos comparables sobre consumo (DDD/DID), indicadores de uso problemático (demanda de tratamiento, urgencias), y contexto sanitario.
  • Publicaciones Académicas e Informes Nacionales: Estudios específicos que analizan tendencias en países concretos (e.g., Ferreira et al., 2020; Monteiro et al., 2022; Park, 2024; Perlman et al., 2019; Rocha et al., 2022; Simões et al., 2022; Tibério et al., 2024; Tiric, 2024) o sobre temas particulares (polifarmacia, uso en poblaciones específicas).

La interpretación cualitativa y contextual se basa en:

  • Guías de Práctica Clínica y Consensos Profesionales: Documentos que establecen recomendaciones basadas en la evidencia.
  • Informes y Publicaciones de Asociaciones de Usuarios y Profesionales: Documentos que recogen las experiencias, demandas y perspectivas desde la base (e.g., AEN, 2017; Federació Veus, n.d.; Fireweed Collective, n.d.; Salut Mental Catalunya & Federació Veus, n.d.).
  • Literatura sobre Sociología de la Salud y Medicalización: Trabajos que analizan las dimensiones sociales y culturales del consumo de psicofármacos (e.g., Choudhury et al., 2015; Illich, 1975; Vieira, 2002).

Limitaciones Clave:

  • Desfase Temporal: Los datos oficiales agregados y validados suelen tener un retraso de 1-2 años (e.g., EMCDDA, 2024a). Los datos más recientes disponibles en informes de 2024/principios 2025 reflejan mayoritariamente el consumo de 2021-2023.
  • Heterogeneidad Metodológica: Los métodos de recogida de datos varían entre países e indicadores (encuestas vs. registros, ambulatorio vs. hospitalario, medicamentos reembolsados vs. totales) (e.g., EMCDDA, 2024a; OECD, 2023a). La comparabilidad no siempre es perfecta.
  • Limitaciones de la Métrica DDD: Como ya se ha dicho, la DDD mide volumen de consumo, no adecuación terapéutica, duración, ni riesgo individual o poblacional real (OECD, 2023a). No distingue uso adecuado de inadecuado o indebido.
  • Invisibilidad del Uso No Prescrito/Ilícito: Los datos de prescripción/ventas no capturan el consumo fuera del sistema sanitario formal, que puede ser significativo para algunas sustancias como las BZD. Indicadores indirectos (encuestas, aguas residuales, urgencias) intentan abordarlo, pero con sus propias limitaciones.
  • Dificultad para Aislar Causalidad: Establecer relaciones causales directas entre las necesidades no cubiertas y las tendencias de consumo es complejo, ya que intervienen múltiples factores. No obstante, la consistencia de las correlaciones y la lógica subyacente proporcionan una base sólida para la interpretación propuesta.

II. Benzodiazepinas (BZD): La Persistencia de un Problema Multifactorial Arraigado en las Carencias del Sistema

Las benzodiazepinas (principalmente codificadas bajo ATC N05B como ansiolíticos y N05C como hipnóticos/sedantes) constituyen un ejemplo paradigmático de cómo las tendencias de consumo farmacológico están intrínsecamente ligadas a las necesidades no cubiertas del sistema de salud mental. El análisis de las BZD revela una historia compleja que va más allá de las cifras de prescripción.

A. Tendencias de Consumo Prescrito (DDD/DID): Una Superficie Engañosamente Variable

El análisis de los datos agregados de consumo, medidos en Dosis Diarias Definidas por 1000 habitantes por día (DDD/DID), presenta una imagen heterogénea en Europa y en otros países de la OCDE:

  • Altos Consumidores Históricos: Países como Portugal (Ferreira et al., 2020; Monteiro et al., 2022; Rocha et al., 2022) y España han mostrado históricamente algunas de las tasas de consumo de BZD (y/o ansiolíticos N05B e hipnóticos N05C combinados) más elevadas de su entorno. Por ejemplo, Portugal reportaba 65 DID para uso crónico de BZD en 2017 (Ferreira et al., 2020) y cifras combinadas de N05B+N05C superiores a 114 DDD en 2016 (Monteiro et al., 2022), muy por encima de la media europea.

  • Signos de Estabilización o Descensos en Algunas Áreas: Estudios más recientes en países con alto consumo previo, como Portugal, sugieren una posible estabilización o incluso un cierto descenso en las tasas de prescripción (Esteves et al., 2023; Monteiro et al., 2022). Un estudio específico sobre Alprazolam en Portugal también mostró una disminución entre 2019-2021 (Simões et al., 2022). En Canadá, un estudio longitudinal (2001-2016) encontró una ligera disminución en la prevalencia de uso de BZD, a pesar de que la intensidad de la dosis aumentó (Perlman et al., 2019).

  • Preocupaciones Persistentes en Otros Lugares: En contraste, hay informes que apuntan a problemas continuos o emergentes en otras regiones, como Rumanía, con preocupaciones sobre el uso excesivo, especialmente en combinación con opioides en la gente mayor (Tiric, 2024).

Interpretación Crítica a la Luz de las Necesidades No Cubiertas:

Esta heterogeneidad y los posibles descensos no deben interpretarse como la resolución del problema subyacente. Más bien, reflejan la interacción compleja de diversos factores relacionados con las carencias sistémicas:

  1. Impacto de Intervenciones Específicas vs. Cambio Estructural: Los descensos observados en lugares como Portugal pueden ser el resultado de programas de salud pública focalizados en la desprescripción de BZD (Esteves et al., 2023; Monteiro et al., 2022). Esto demuestra que las intervenciones son posibles, pero no necesariamente indican un cambio fundamental en las causas raíz que llevaron al alto consumo inicial. Sin abordar la falta estructural de alternativas terapéuticas accesibles (Necesidad 2) o la presión asistencial (Necesidad 5), estas ganancias pueden ser frágiles o limitadas. La pandemia de COVID-19, por ejemplo, podría haber contrarrestado parcialmente estos esfuerzos.

  2. La Cronificación Como Barrera Invisible: La estabilización de las cifras puede enmascarar una gran cohorte de pacientes cronificados en el uso de BZD, para quienes la retirada es extremadamente difícil a causa de la dependencia física y psicológica desarrollada, y por la falta de apoyo especializado y recursos para una desprescripción gradual y acompañada (Necesidad 5, 6, 10). Las guías recomiendan uso a corto plazo (semanas, no meses/años) (EMCDDA, n.d.-a; Monteiro et al., 2022; Perlman et al., 2019), pero la realidad clínica a menudo diverge dramáticamente.

  3. Las BZD como “Solución” por Defecto Ante la Falta de Alternativas: En un contexto de acceso limitado o inexistente a terapias psicológicas a tiempo (Necesidad 1), las BZD siguen siendo una herramienta tentadora para médicos de atención primaria que necesitan ofrecer alguna respuesta inmediata al sufrimiento del paciente (ansiedad, insomnio), a pesar de los riesgos a largo plazo. La Necesidad 2 (falta de alternativas no farmacológicas) es probablemente uno de los motores más potentes de la prescripción inicial y la posterior cronificación.

  4. Información Deficiente que Perpetúa el Uso: Si los pacientes no son adecuadamente informados sobre los riesgos de dependencia y la falta de eficacia a largo plazo en el momento de la prescripción inicial (Necesidad 3), es menos probable que cuestionen el uso continuado o que busquen activamente alternativas. La inercia terapéutica se instala más fácilmente.

  5. Posible Efecto de Sustitución: Cabe investigar si la disminución del consumo de BZD clásicas no está siendo compensada por un aumento en el uso de otras sustancias con perfiles de riesgo similares o diferentes, como los fármacos Z (zopiclona, zolpidem – N05CF), que mostraron un aumento significativo en Canadá (Perlman et al., 2019), o incluso por el uso de antidepresivos sedantes o antipsicóticos a dosis bajas para la ansiedad o el insomnio (uso off-label; Rodrigues et al., 2023; Tuncel, 2021). Esta sustitución no resolvería la necesidad fundamental de abordajes no farmacológicos (Necesidad 2, 10).

En resumen, las tendencias de prescripción de BZD son complejas, pero el análisis sugiere que los problemas subyacentes relacionados con las carencias del sistema sanitario siguen siendo profundos, incluso en lugares donde las cifras agregadas pueden mostrar cierta mejora.

B. Indicadores de Uso No Médico, Uso Indebido y Daños Asociados: Evidencia Persistente de Problemas Graves

Más allá de los datos de prescripción (DDD), que solo capturan una parte del fenómeno, diversos indicadores señalan de forma consistente la persistencia de problemas significativos relacionados con el uso indebido, la dependencia y los daños asociados a las BZD. Estos indicadores son cruciales porque reflejan las consecuencias negativas reales de este consumo y están directamente conectados a las necesidades no cubiertas:

  • Demanda de Tratamiento (Indicador TDI de la EUDA): El hecho de que personas busquen tratamiento específicamente por problemas derivados del consumo de BZD (a menudo como droga secundaria, pero también primaria) es una prueba irrefutable de la existencia de dependencia y uso problemático (EMCDDA, 2024a, 2024c; EUDA, n.d.-b, n.d.-c). Esto refleja a menudo una prescripción inicial quizás justificada pero no adecuadamente monitorizada o retirada a tiempo, agravada por la falta de información sobre riesgos (Necesidad 3) y la dificultad para acceder a programas de deshabituación efectivos y apoyo psicológico (Necesidad 2, 10).

  • Emergencias Hospitalarias Relacionadas con Drogas (Red Euro-DEN Plus de la EUDA): Las BZD figuran regularmente entre las sustancias implicadas en las presentaciones a urgencias por intoxicación aguda, a menudo en combinación con otras drogas (especialmente alcohol u opioides, ver Sección IV) (EMCDDA, 2024a; EUDA, n.d.-b, n.d.-c; Lisbon Addictions, 2024). Un aumento o persistencia de estas emergencias es un indicador directo de daños agudos y sugiere un aumento del uso de riesgo o del uso indebido. Esto puede estar relacionado con la falta de conciencia sobre las interacciones peligrosas (Necesidad 3) o con patrones de consumo de riesgo en un contexto de falta de alternativas vitales o terapéuticas (Necesidad 1, 2, 7). Datos de países vecinos de la UE también muestran las BZD entre las cinco primeras drogas en urgencias (Lisbon Addictions, 2024).

  • Uso No Prescrito y Mercado Ilícito (“Benzos de la Calle”): La EUDA (EMCDDA, n.d.-a) y otras fuentes (FRANK, n.d.) alertan sobre la existencia de un mercado ilícito de BZD, que incluye medicamentos desviados del mercado legal, falsificaciones y análogos sintéticos (a menudo muy potentes). El uso autoinformado de BZD no prescritas, que se espera que la Encuesta Europea en Línea sobre Drogas (EWSD) 2024 ayude a cuantificar (EMCDDA, n.d.- a; EUDA, n.d.-b), sugiere que las personas recurren a estas vías por diversos motivos: dificultad para obtener recetas (quizás por dependencia previa o uso indebido detectado), automedicación de síntomas no atendidos por el sistema (Necesidad 1, 2), potenciación de efectos de otras drogas, o gestión de la abstinencia de otras sustancias. Esta realidad subraya una falla del sistema formal para una parte de la población y aumenta los riesgos por la incertidumbre sobre la composición y dosis de los productos ilícitos.

  • Datos de Análisis de Drogas (Drug Checking – Red TEDI de la EUDA): Los servicios de análisis de sustancias detectan ocasionalmente BZD en muestras presentadas como otras drogas o como medicamentos falsificados, alertando sobre riesgos inesperados para los consumidores (EMCDDA, 2024a; EUDA, n.d.-b).

  • Datos de Análisis de Aguas Residuales (Red SCORE de la EUDA): Esta técnica permite estimar el consumo poblacional total (prescrito y no prescrito) de BZD y sus metabolitos, ofreciendo una visión complementaria a los datos de ventas o encuestas, aunque no puede distinguir la fuente o la legitimidad del consumo (e.g., EMCDDA, 2024a; EUDA, n.d.-b; Novak et al., 2014; OECD Score Network, n.d.).

  • Presencia en Contextos de Riesgo: La EUDA (EMCDDA, n.d.-a) señala que las BZD se encuentran entre las sustancias más prevalentes detectadas en conductores (aumentando el riesgo de accidentes) y son comúnmente utilizadas por consumidores problemáticos de opioides (para potenciar la euforia o gestionar la abstinencia) o de psicoestimulantes (para mitigar los efectos desagradables o facilitar el sueño). Este uso en contextos de riesgo evidencia la integración de las BZD en patrones de consumo de múltiples sustancias altamente peligrosos (Ver Sección IV).

En conjunto, estos indicadores dibujan un panorama donde, a pesar de las posibles fluctuaciones en las DDD, el uso problemático, la dependencia y los daños asociados a las BZD siguen siendo una realidad persistente y preocupante. Esta persistencia está indisociablemente ligada a las carencias estructurales del sistema: la insuficiencia de alternativas terapéuticas efectivas y accesibles (Necesidad 2, 10), la información deficiente sobre riesgos (Necesidad 3), las dificultades para un seguimiento y desprescripción adecuados (Necesidad 5, 6), y la tendencia a medicalizar el malestar sin abordar las causas subyacentes (Necesidad 4, 7).

C. Poblaciones Específicas en Riesgo: La Paradigmática Vulnerabilidad de la Gente Mayor

El uso de BZD en la población de gente mayor merece una atención especial, ya que ilustra de manera cruda cómo las necesidades no cubiertas del sistema se traducen en prácticas de riesgo para un colectivo particularmente vulnerable. Diversos estudios e informes señalan:

  • Elevada Prevalencia de Uso: Estudios en Portugal (Esteves et al., 2023; Simões et al., 2022; Tibério et al., 2024) y la preocupación expresada en otros contextos (Tiric, 2024) indican tasas de uso de BZD significativamente más altas en grupos de edad avanzada en comparación con la población general. A menudo, este uso es crónico, extendiéndose durante años.

  • Co-prescripción Frecuente con Opioides: Es común que a la gente mayor se les prescriba BZD junto con opioides para el manejo simultáneo de condiciones como dolor crónico, ansiedad y/o depresión (Tiric, 2024). Esta combinación es particularmente peligrosa por el riesgo potenciado de depresión respiratoria, sedación excesiva, caídas y deterioro cognitivo.

  • Mayor Riesgo de Efectos Adversos: La gente mayor es fisiológicamente más sensible a los efectos de las BZD (EMCDDA, n.d.-a) y tiene un mayor riesgo de sufrir consecuencias negativas graves, incluyendo:

    • Caídas y Fracturas: El efecto sedante y relajante muscular aumenta significativamente el riesgo de caídas (contextualizado por Törő et al., 2016), con las consiguientes fracturas (especialmente de cadera) y pérdida de autonomía.

    • Deterioro Cognitivo: El uso crónico de BZD se ha asociado con un mayor riesgo de problemas de memoria, atención y funciones ejecutivas, y posiblemente con un aumento del riesgo de demencia (Monteiro et al., 2022; Verdoux et al., 2002).

    • Dependencia y Abstinencia: Desarrollan dependencia y pueden experimentar síntomas de abstinencia severos si se intenta retirar la medicación bruscamente.

    • Sedación Diurna Excesiva: Impacta en la calidad de vida, la interacción social y la capacidad para realizar actividades diarias.

    • Aumento del Riesgo de Sobredosis: Especialmente en combinación con otros depresores del SNC como opioides o alcohol.

Interpretación Crítica de esta Situación:

El elevado uso de BZD en gente mayor, a pesar de los riesgos documentados y las recomendaciones explícitas de las guías clínicas en contra del uso prolongado (EMCDDA, n.d.-a; Monteiro et al., 2022; Perlman et al., 2019; Tiric, 2024; Verdoux et al., 2002), es un reflejo directo de múltiples fallas sistémicas:

  1. Falta de Alternativas Terapéuticas Adaptadas (Necesidad 2, 10): Faltan opciones no farmacológicas accesibles y específicamente diseñadas para abordar la ansiedad, el insomnio o el malestar emocional en la gente mayor, teniendo en cuenta sus posibles limitaciones físicas, cognitivas o sociales. La terapia psicológica adaptada, programas de actividad física suave, intervenciones sociales para combatir la soledad, etc., a menudo no están disponibles o integradas en la atención habitual.

  2. Dificultad en el Manejo de la Complejidad Clínica bajo Presión (Necesidad 5): La gente mayor a menudo presenta múltiples comorbilidades y polifarmacia. En consultas cortas y bajo presión, puede ser más “sencillo” para el profesional mantener o añadir una BZD que iniciar un abordaje multidisciplinar complejo o un proceso de desprescripción que requiere tiempo, seguimiento y coordinación (Necesidad 6).

  3. Inercia Terapéutica y Posible Ageismo: Una vez iniciada la prescripción, puede existir una resistencia a retirarla por miedo a la descompensación o a los síntomas de abstinencia, o simplemente por inercia. También puede subyacer una actitud ageista que normaliza ciertos niveles de sedación o deterioro cognitivo en la gente mayor, o que subestima su capacidad para beneficiarse de otras terapias.

  4. Medicalización de Problemas Sociales o Existenciales (Necesidad 4, 7): La ansiedad o el insomnio en la gente mayor pueden estar relacionados con factores como la soledad, el duelo, el miedo a la dependencia o la pérdida de rol social. Las BZD pueden ofrecer un alivio sintomático temporal, pero no abordan estas causas de fondo, contribuyendo a una medicalización del proceso de envejecimiento y del sufrimiento existencial.

  5. Información y Participación Deficientes (Necesidad 3, 8): Es posible que la información sobre los riesgos y beneficios no sea comunicada de forma clara y adaptada a las capacidades cognitivas o sensoriales de la persona mayor, o que no se la involucre activamente en la toma de decisiones sobre su tratamiento.

El caso de la gente mayor es, por lo tanto, un poderoso argumento a favor de la necesidad urgente de replantear la atención a la salud mental en esta etapa vital, promoviendo alternativas seguras y eficaces (Necesidad 2, 10), facilitando la desprescripción acompañada, mejorando la formación de los profesionales y adoptando un enfoque más holístico y menos medicalizado (Necesidad 4, 7).

Tabla 1: Consumo de Benzodiazepinas (BZD) en Países Seleccionados y su Interpretación a la Luz de las Necesidades No Cubiertas

Tabla que detalla las tendencias de consumo de Benzodiazepinas (BZD) en países como Portugal, Europa, Rumanía y Canadá, mostrando la fuente de datos, la métrica (DID/DDD) y una interpretación de los hallazgos en relación con diez necesidades no cubiertas en el sistema de salud mental.

Notas Explicativas:

  • DDD: Dosis Diaria Definida (Defined Daily Dose). Métrica estandarizada por la OMS para comparar consumo entre poblaciones.
  • DID: DDD por 1000 habitantes por día (DDD per Inhabitant per Day). Permite comparar tasas de consumo.
  • Prevalencia: Porcentaje de la población que reporta haber consumido la sustancia en un periodo determinado (según el estudio).
  • N05B: Código ATC para Ansiolíticos (mayoría BZD).
  • N05C: Código ATC para Hipnóticos y Sedantes (incluye algunas BZD y Fármacos Z).
  • N05BA12: Código ATC específico para Alprazolam.
  • Interpretación (Relación con Necesidades): Esta columna intenta conectar los datos observados con las 10 necesidades no cubiertas discutidas previamente en el informe, ofreciendo una capa de análisis más profunda.
  • Limitaciones: Recordar que estos datos representan una fotografía compleja. Las DDD no reflejan uso adecuado vs. inadecuado. La prevalencia depende de la metodología de la encuesta. Las tendencias pueden variar dentro de cada país.

III. Tendencias Generales del Consumo de Otros Medicamentos Psicotrópicos: La Sombra de la Medicalización y la Búsqueda de Alternativas

Mientras que las benzodiazepinas presentan un panorama complejo, otras clases de psicofármacos muestran tendencias diferentes, pero igualmente iluminadoras cuando se analizan desde la perspectiva de las necesidades no cubiertas en salud mental.

A. Antidepresivos (N06A): Un Aumento Exponencial que Plantea Interrogantes Profundos

La tendencia más clara y consistente observada a nivel internacional en las últimas dos décadas es el aumento espectacular y generalizado del consumo de antidepresivos (AD), principalmente aquellos clasificados bajo el código ATC N06A. Los datos de la OCDE son contundentes:

  • Crecimiento Sostenido: El consumo promedio de AD en los países de la OCDE casi se duplicó entre 2000 y 2011 y continuó aumentando casi un 50% adicional entre 2011 y 2021 (OECD, 2023a).

  • Aumentos Recientes Acelerados: Incluso en el periodo más reciente (2019-2021), coincidiendo parcialmente con la pandemia de COVID-19, se observó un aumento promedio adicional del 10% (OECD, 2023a).

  • Tendencia Global: Esta tendencia al alza se observa en la gran mayoría de países analizados, aunque con diferentes magnitudes. Países como Islandia (consumo más alto en 2021), Portugal, Reino Unido, Canadá y Suecia muestran tasas de consumo muy elevadas (superando los 100 DDD/DID) (OECD, 2023a). Otros, como Chile, Corea, Letonia y Estonia, aún partiendo de niveles más bajos, han experimentado aumentos particularmente pronunciados (duplicando o triplicando el consumo en una década) (OECD, 2023a). Portugal, por ejemplo, también confirma esta tendencia creciente en estudios nacionales (Esteves et al., 2023; Monteiro et al., 2022).

Interpretación Crítica a la Luz de las Necesidades No Cubiertas:

Si bien el aumento del consumo de AD puede reflejar aspectos positivos como una mayor detección y diagnóstico de la depresión y la ansiedad, una reducción del estigma asociado a buscar ayuda, y la disponibilidad de fármacos con perfiles de efectos secundarios percibidos como más favorables (como los ISRS), un análisis crítico sugiere que este crecimiento exponencial está profundamente influenciado por las necesidades no cubiertas del sistema:

  1. Los AD como Respuesta Predominante a la Falta de Acceso Psicológico (Necesidad 1): En un sistema donde el acceso a la terapia psicológica en atención primaria es lento y difícil, los AD se convierten a menudo en la primera, y a veces única, opción terapéutica ofrecida para la depresión leve o moderada, e incluso para trastornos de ansiedad, a pesar de que las guías a menudo recomiendan la psicoterapia como tratamiento de primera línea o en combinación. La rapidez relativa de la prescripción en comparación con la espera para terapia juega un papel crucial.

  2. Expansión de las Indicaciones y Medicalización del Malestar Vital (Necesidad 4, 7): Hay un debate sobre si el aumento del consumo de AD refleja solo una mejor detección de trastornos clínicos, o también una «expansión diagnóstica» y una tendencia a medicalizar formas de sufrimiento que antes se consideraban reacciones normales a las dificultades de la vida (duelo, estrés laboral, problemas relacionales, dificultades socioeconómicas) (Choudhury et al., 2015; Illich, 1975). Los AD pueden estar siendo utilizados para gestionar el malestar derivado de determinantes sociales adversos (Necesidad 7), ofreciendo un alivio sintomático sin abordar las causas de fondo. El modelo biomédico dominante (Necesidad 4) facilita esta aproximación.

  3. La Prescripción a Largo Plazo Como Norma Implícita: Aunque la eficacia a largo plazo y la necesidad de mantenimiento indefinido son cuestiones debatidas, la práctica clínica a menudo deriva hacia tratamientos prolongados o indefinidos, contribuyendo al aumento acumulado del consumo. La dificultad para retirar los AD (efectos de discontinuación) y la falta de seguimiento adecuado para reevaluar la necesidad (Necesidad 5) pueden perpetuar esta tendencia.

  4. Influencia de la Industria Farmacéutica y la Promoción: Aunque más regulada que en el pasado, la promoción directa o indirecta de nuevos antidepresivos y el énfasis en las explicaciones biológicas de la depresión pueden haber contribuido históricamente a su aceptación y prescripción generalizada.

  5. Falta de Alternativas Comunitarias y de Apoyo Social (Necesidad 10): La debilidad de las redes de apoyo comunitario y la falta de intervenciones psicosociales accesibles pueden dejar a las personas más aisladas y dependientes de soluciones individuales como la medicación para afrontar su malestar.

En conclusión, el aumento masivo del consumo de antidepresivos, a pesar de tener múltiples facetas, es un poderoso indicador de cómo las limitaciones estructurales del sistema (especialmente la falta de acceso a terapia psicológica y alternativas psicosociales) y la tendencia a la medicalización del sufrimiento configuran las respuestas terapéuticas predominantes. Esto plantea serios interrogantes sobre la sostenibilidad de este modelo y la necesidad urgente de reequilibrar la oferta terapéutica hacia opciones más diversas e integradas (Necesidad 1, 2, 4, 7, 10).

Tabla 2: Aumento Generalizado del Consumo de Antidepresivos (N06A) en la OCDE: Un Indicador de Posibles Respuestas Farmacológicas a Necesidades No Cubiertas

Tabla comparativa del consumo de Antidepresivos (N06A) en países de la OCDE (Islandia, Portugal, España, Canadá, Reino Unido, Suecia, Chile, Corea del Sur, Letonia, Estonia y Media OCDE), mostrando el consumo en 2021, el porcentaje de aumento desde 2011, y una interpretación crítica que relaciona el crecimiento con las necesidades no cubiertas (como la N1, N2 y N4) del sistema de salud mental.

Notas Explicativas:

  • DDD/1000/día: Dosis Diaria Definida (DDD) por 1000 habitantes por día. Es la métrica estándar de la OMS utilizada aquí para comparar el volumen de consumo entre países.

  • Nivel Relativo: Clasificación cualitativa del consumo (Muy Alto, Alto, Medio, Bajo) basada en la posición aproximada del país dentro de los datos de la OCDE para 2021.

  • N/A (Consumo 2021): Indica que el valor exacto de DDD/1000/día para 2021 no se especificaba en el resumen principal de la fuente (OECD, 2023a) para este país, aunque sí se destacaba la tendencia o el cambio porcentual.

  • Fuente Principal: Todos los datos provienen del informe Health at a Glance de la OCDE (2023a), a menos que se indique explícitamente otra fuente para información adicional (como Park, 2024 para el contexto de Corea del Sur).

  • (*): Indica que los valores DDD/1000/día para 2021 son estimaciones basadas en datos de años inmediatamente anteriores y/o las tendencias porcentuales reportadas en la fuente principal (OECD, 2023a).

  • (*): Referente a España: el cambio porcentual 2011-2021 (~+65%) se ha estimado a partir de la base de datos completa OECD.Stat, complementando el informe resumido.

 

B. Hipnóticos y Sedantes (N05C): Tendencias Mixtas y Posible Sustitución

La clase N05C incluye tanto algunas benzodiazepinas con indicación principal hipnótica como los llamados “fármacos Z” (zopiclona, zolpidem, zaleplon – N05CF). Las tendencias aquí parecen menos uniformes que para los antidepresivos:

  • Variabilidad entre Países: Mientras que Portugal, históricamente un alto consumidor de la combinación N05B+N05C (Monteiro et al., 2022), mostró una tendencia a la baja específica para N05C en un estudio (Esteves et al., 2023), otros datos sugieren un panorama diferente.

  • Aumento de los Fármacos Z?: El estudio canadiense (Perlman et al., 2019) es particularmente revelador, ya que mostró un aumento estadísticamente significativo en todas las medidas (consumo, prevalencia, etc.) para los fármacos Z (mayoritariamente zopiclona) entre 2001 y 2016, en contraste con la tendencia estable/decreciente de las BZD clásicas.

Interpretación Crítica:

Estas tendencias sugieren varios factores en juego:

  1. Posible Sustitución de BZD por Fármacos Z: Los fármacos Z fueron introducidos como alternativas a las BZD para el insomnio, con la percepción inicial (posteriormente cuestionada) de tener un menor potencial de abuso y dependencia. El aumento de su consumo (Perlman et al., 2019) podría reflejar una sustitución parcial de las BZD clásicas, impulsada por esta percepción o por preferencias de prescripción. Sin embargo, los riesgos asociados a los fármacos Z (dependencia, efectos secundarios cognitivos, amnesia anterógrada, comportamientos anómalos durante el sueño) son también significativos.

  2. La Persistencia de la Necesidad de Abordajes para el Insomnio (Necesidad 2): Independientemente de si se prescriben BZD o fármacos Z, la demanda de tratamiento farmacológico para el insomnio sigue siendo alta. Esto subraya, una vez más, la falta de acceso generalizado a terapias no farmacológicas basadas en la evidencia para el insomnio, como la Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I), que es considerada el tratamiento de primera línea.

  3. Cambios en las Guías y Percepciones de Riesgo: La evolución de las guías clínicas y la mayor concienciación sobre los riesgos de las BZD pueden haber desplazado la prescripción hacia los fármacos Z, sin necesariamente resolver el problema de la medicalización del insomnio (Necesidad 4) o la falta de alternativas (Necesidad 2).

C. Otros Psicotrópicos (Estimulantes, Antipsicóticos): Tendencias Específicas y Preocupaciones Emergentes

  • Estimulantes (N06B): Se observa preocupación por el uso de estimulantes (como el metilfenidato) para mejorar el rendimiento académico (“study drugs”), especialmente entre estudiantes universitarios (Novak et al., 2014). Las estimaciones de prevalencia varían ampliamente. El análisis de aguas residuales se utiliza para monitorizar este uso (Novak et al., 2014). En Corea del Sur, se informa de prescripciones crecientes de estimulantes para jóvenes en un contexto de aumento de problemas de salud mental (Park, 2024). Este fenómeno puede reflejar presiones sociales y académicas extremas, y plantea cuestiones sobre la medicalización del rendimiento (Necesidad 4, 7).

  • Antipsicóticos (N05A): Aunque este informe no se centra en esta clase, se menciona su uso a largo plazo en Corea del Sur (Park, 2024). Sería necesario un análisis más detallado para evaluar las tendencias de consumo de antipsicóticos (Inchauspe Aróstegui & Valverde Eizaguirre, 2017), incluyendo su uso creciente off-label para condiciones como el insomnio, la ansiedad o trastornos de conducta (Rodrigues et al., 2023; Tuncel, 2021), lo cual también podría estar relacionado con la falta de alternativas terapéuticas específicas o la dificultad en el manejo de casos complejos (Necesidad 2, 5, 10).

  • Otras Sustancias: El informe de Corea del Sur (Park, 2024) también menciona un aumento preocupante en el uso de Propofol (un anestésico con potencial de abuso, N01AX10) y otras sustancias controladas, reflejando posibles problemas más amplios de uso indebido de medicamentos con potencial psicoactivo.

Conclusión Parcial de la Sección III:

Las tendencias dentro de la categoría más amplia de psicotrópicos no son monolíticas. El marcado aumento de los antidepresivos contrasta con las tendencias más mixtas de los hipnóticos/sedantes y la complejidad de las BZD. Esto subraya la importancia de analizar cada clase farmacológica por separado, pero siempre interpretando las tendencias a través del prisma de las necesidades no cubiertas fundamentales del sistema de salud mental. El aumento generalizado de los AD, en particular, sugiere un desequilibrio sistémico que favorece las soluciones farmacológicas por encima de las alternativas psicológicas y sociales, apuntando directamente a la necesidad crítica de expandir el acceso a estas alternativas (Necesidad 1, 2, 10) y de replantear el modelo de atención predominante (Necesidad 4, 7).

 

IV. Consumo de Múltiples Sustancias: La Peligrosa Sinergia entre Psicofármacos, Drogas Ilícitas y Carencias Sistémicas

Uno de los aspectos más preocupantes y complejos del escenario actual del consumo de sustancias psicoactivas es la prevalencia creciente del consumo de múltiples sustancias (también conocido como policonsumo), definido por la EUDA como el uso de dos o más sustancias psicoactivas de forma simultánea o secuencial (EMCDDA, 2024a). Este fenómeno involucra frecuentemente la combinación de medicamentos psicotrópicos (especialmente benzodiazepinas) con otros fármacos recetados, alcohol y/o drogas ilícitas. El análisis de esta tendencia es crucial, ya que no solo multiplica exponencialmente los riesgos para la salud, sino que también expone de manera cruda las interconexiones entre el uso médico, el uso indebido y las necesidades no cubiertas.

A. Hallazgos Clave de la EUDA y Otros Organismos

El Informe Europeo sobre Drogas 2024 (EDR 2024) de la EUDA (EMCDDA, 2024a) y otras fuentes relevantes destacan de forma consistente la importancia y los peligros del consumo de múltiples sustancias:

  • Fenómeno Común y Preocupante: El policonsumo es identificado como un patrón habitual entre las personas que consumen drogas en Europa, y no como una excepción (EMCDDA, 2024a).

  • Combinaciones Específicas de Alto Riesgo: Se pone especial énfasis en la peligrosidad de ciertas combinaciones, notablemente:

    • Benzodiazepinas + Opioides: Considerada una de las combinaciones más letales por el alto riesgo de depresión respiratoria (EMCDDA, n.d.-a; EMCDDA, 2024a; Perlman et al., 2019; Tiric, 2024).

    • Alcohol + Otros Depresores (incl. BZD): La combinación de múltiples depresores del sistema nervioso central (SNC) potencia la sedación, el deterioro psicomotor y el riesgo de sobredosis (EMCDDA, n.d.-a; FRANK, n.d.; Rodrigues et al., 2023).

    • Estimulantes (p. ej., Cocaína) + Alcohol: Combinación común que produce metabolitos tóxicos (cocaetileno) y aumenta el riesgo cardiovascular y de comportamientos impulsivos (EMCDDA, 2024a).

    • Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP) en Combinación: El uso de NSP junto con drogas “clásicas” o medicamentos aumenta la imprevisibilidad de los efectos y los riesgos.

  • Mayores Riesgos para la Salud: El consumo de múltiples sustancias se asocia a un riesgo significativamente mayor de:

    • Sobredosis Mortal: La mayoría de las muertes por sobredosis en Europa implican la presencia de múltiples sustancias, siendo los opioides los más comunes, pero a menudo en combinación con BZD, alcohol u otras drogas (EMCDDA, 2024a).

    • Intoxicaciones No Mortales y Urgencias Médicas: Aumenta la probabilidad de sufrir efectos adversos graves que requieren atención médica urgente (EUDA, n.d.-b; Lisbon Addictions, 2024).

    • Problemas de Salud Física y Mental Crónicos: Mayor carga de morbilidad asociada (problemas hepáticos, cardiovasculares, infecciones, trastornos mentales comórbidos).

    • Dependencia Compleja: La dependencia de múltiples sustancias es más difícil de tratar.

  • Complicaciones para las Intervenciones: El policonsumo dificulta el diagnóstico, el tratamiento (p. ej., la respuesta a la naloxona en sobredosis de opioides puede ser menos efectiva si hay BZD implicadas) y la prevención (EMCDDA, 2024a).

  • Consumo Involuntario (Adulteración): Un riesgo adicional proviene del consumo involuntario de múltiples sustancias cuando las drogas adquiridas en el mercado ilícito están adulteradas o mezcladas sin el conocimiento del consumidor (p. ej., fentanilo o BZD potentes en muestras de heroína o cocaína) (EMCDDA, 2024a).

B. Conexiones entre el Policonsumo y las Necesidades No Cubiertas

El fenómeno del consumo de múltiples sustancias no puede entenderse como un simple acto de irresponsabilidad individual. A menudo está profundamente arraigado en las mismas necesidades no cubiertas que impulsan el uso problemático de sustancias individuales:

  1. Automedicación de Síntomas No Atendidos (Necesidad 1, 2): Personas con trastornos de ansiedad, depresión, insomnio o TDAH no diagnosticados o inadecuadamente tratados por el sistema formal pueden recurrir a la combinación de sustancias (p. ej., alcohol o cannabis con BZD obtenidas ilícitamente) en un intento desesperado por aliviar su sufrimiento cuando no encuentran alternativas accesibles o efectivas.

  2. Gestión de los Efectos Secundarios o la Abstinencia de Otras Sustancias: El uso de BZD para “bajar” los efectos de los estimulantes (FRANK, n.d.; Rodrigues et al., 2023) o para mitigar la abstinencia de opioides (EMCDDA, n.d.-a) es un patrón común. Esto refleja, en parte, la falta de programas de tratamiento integrados y accesibles (Necesidad 10) que aborden la dependencia de forma holística y ofrezcan apoyo para gestionar los efectos secundarios y la abstinencia de manera segura.

  3. Falta de Información sobre Riesgos de Interacción (Necesidad 3): Una parte del policonsumo puede deberse al desconocimiento de los graves riesgos que comporta combinar ciertas sustancias, especialmente medicamentos recetados con alcohol u otras drogas. Una información más clara y accesible sobre estas interacciones por parte de los profesionales sanitarios y en campañas de salud pública es crucial.

  4. Co-prescripción Problemática en un Sistema Fragmentado (Necesidad 6): La falta de coordinación entre diferentes médicos o niveles asistenciales puede llevar a situaciones donde un paciente recibe prescripciones de diferentes profesionales (p. ej., opioides para el dolor por un especialista y BZD para la ansiedad por el médico de cabecera) sin una evaluación adecuada del riesgo combinado. Esto es especialmente relevante en poblaciones vulnerables como la gente mayor (Tiric, 2024).

  5. El Policonsumo como Síntoma de Malestar Social y Falta de Oportunidades (Necesidad 7): En algunos contextos, el consumo de múltiples sustancias puede ser una manifestación de desesperanza, exclusión social, trauma o falta de alternativas vitales. Abordar estos determinantes sociales es fundamental para una prevención y tratamiento efectivos, yendo más allá del enfoque puramente farmacológico o individual (Necesidad 4).

  6. Dificultad en el Abordaje Terapéutico Integral (Necesidad 10): El tratamiento de la dependencia de múltiples sustancias requiere programas especializados, multidisciplinares y a menudo de larga duración, que integren intervenciones farmacológicas, psicológicas y sociales. La disponibilidad y accesibilidad de estos programas integrados es a menudo insuficiente.

C. Implicaciones para la Evaluación del Riesgo y la Prevención

  • Insuficiencia de las Métricas Estándar: Las métricas como la DDD para una sustancia individual (p. ej., BZD) son totalmente insuficientes para evaluar el riesgo real para la salud pública. Un consumo moderado de BZD según las DDD puede volverse extremadamente peligroso si se combina con alcohol u opioides. Se necesitan indicadores que capturen los patrones de consumo combinado.

  • Necesidad de Enfoques Preventivos Integrados: Las estrategias de prevención y reducción de daños deben abordar explícitamente los riesgos del policonsumo, proporcionando información clara sobre interacciones peligrosas y promoviendo alternativas más seguras.

  • Importancia de los Servicios de Bajo Umbral y Reducción de Daños: Servicios como el análisis de sustancias (drug checking), programas de intercambio de jeringuillas, y espacios de consumo supervisado pueden jugar un papel crucial en la detección de combinaciones peligrosas y en la oferta de información y apoyo a poblaciones de alto riesgo.

  • Crucialidad de la Atención Integrada: Es fundamental avanzar hacia un modelo de atención verdaderamente integrado (Necesidad 6, 10) que aborde simultáneamente los problemas de salud mental y las adicciones (patología dual), considerando el contexto social de la persona (Necesidad 7) y fomentando su participación activa (Necesidad 8).

En definitiva, el consumo de múltiples sustancias que involucran psicofármacos es un fenómeno complejo que amplifica los riesgos inherentes a cada sustancia y que, a su vez, refleja y es agravado por las carencias profundas del sistema de atención. Abordar este reto requiere ir más allá de las intervenciones focalizadas en una única sustancia y adoptar enfoques integrales, coordinados y centrados en las necesidades reales de las personas.

V. Resúmenes de Informes y Estudios Clave: Evidencias que Convergen en la Necesidad de Cambio

Esta sección sintetiza las aportaciones fundamentales de los principales informes de organismos internacionales y estudios académicos relevantes citados a lo largo del análisis, destacando cómo sus hallazgos convergen al señalar las tendencias de consumo preocupantes y, implícita o explícitamente, las necesidades no cubiertas en el sistema de salud mental.

A. Informe Europeo sobre Drogas (EDR) 2024 y Materiales Relacionados (EUDA/EMCDDA)

Fuentes: (EMCDDA, 2024a, 2024c; EUDA, n.d.-a, n.d.-b, n.d.-c; Lisbon Addictions, 2024)

Enfoque Principal: Visión general de la situación y tendencias de las drogas ilícitas en Europa (datos hasta finales de 2023, principalmente nacionales 2022).

Hallazgos Clave Relevantes para Psicotrópicos:

  • Énfasis Crítico en el Policonsumo: Identifica el consumo de múltiples sustancias como un reto central, destacando las combinaciones peligrosas que a menudo involucran medicamentos recetados como las BZD junto con opioides, alcohol o estimulantes (EMCDDA, 2024a). Esto subraya la permeabilidad entre uso médico, uso indebido y mercados ilícitos y la necesidad de abordajes integrales (Necesidad 10).

  • BZD en Contextos de Riesgo: Menciona el uso de BZD por consumidores problemáticos de otras drogas (EMCDDA, n.d.-a), su presencia en conductores, y su implicación (a menudo con otras sustancias) en muertes por sobredosis (EMCDDA, 2024a). Esto evidencia los daños reales asociados y la posible falla del sistema para ofrecer alternativas o tratamientos adecuados (Necesidad 2, 10).

  • Mercado Ilícito y Nuevas Amenazas: Alerta sobre la circulación de ‘benzos de la calle’, falsificaciones y la posible presencia de BZD u opioides sintéticos potentes como adulterantes (EMCDDA, n.d.-a; EMCDDA, 2024a; FRANK, n.d.), aumentando los riesgos para consumidores desinformados (relacionado con Necesidad 3).

  • Indicadores Clave de Uso Indebido: Remite al Boletín Estadístico para datos cuantitativos sobre Demanda de Tratamiento (TDI) por BZD (EMCDDA, 2024c) y Emergencias Hospitalarias (Euro-DEN Plus) (Lisbon Addictions, 2024), que son medidas directas del uso problemático y los daños, reflejando las consecuencias de la falta de alternativas, información y apoyo (Necesidades 2, 3, 5, 10).

  • Nuevas Herramientas de Monitorización: Destaca la importancia de nuevas metodologías como las encuestas web (EWSD) (EMCDDA, n.d.-a; EUDA, n.d.-b) (que incluyen BZD y pueden capturar uso no prescrito) y el análisis de aguas residuales (SCORE) (e.g., EMCDDA, 2024a; EUDA, n.d.-b; Novak et al., 2014; OECD Score Network, n.d.) para obtener una imagen más completa del consumo.

B. Panorama de la Salud (Health at a Glance) 2023 y Estadísticas de Salud (Health Statistics) de la OCDE

Fuentes: (Monteiro et al., 2022; OECD, 2023a, 2023b; OECD Health Statistics, n.d.; Rocha et al., 2022; WHO & OECD, 2023)

Enfoque Principal: Estadísticas comparativas sobre salud y sistemas sanitarios en los países miembros de la OCDE.

Hallazgos Clave Relevantes para Psicotrópicos:

  • Evidencia Sólida del Aumento Masivo de Antidepresivos (N06A): Proporciona los datos comparativos (DDD/DID) más robustos que documentan el aumento exponencial del consumo de AD en las últimas dos décadas en prácticamente todos los países miembros (OECD, 2023a). Esta tendencia, como se ha discutido, plantea serios interrogantes sobre la posible sobremedicalización (Necesidad 4) y la falta de acceso a alternativas psicológicas (Necesidad 1, 2).

  • Datos sobre Ansiolíticos (N05B) e Hipnóticos/Sedantes (N05C): Contiene datos comparativos para estas clases (e.g., Ferreira et al., 2020; FPS Health Belgium, 2023; Monteiro et al., 2022; OECD, 2023a), que han permitido identificar países con consumos históricamente altos (p. ej., Portugal, España). El análisis de estos datos, junto con estudios nacionales, sugiere tendencias más heterogéneas que para los AD, pero confirma la magnitud del consumo de estos fármacos con potencial de dependencia, relacionado con la falta de alternativas para la ansiedad/insomnio (Necesidad 2) y las dificultades en la gestión clínica (Necesidad 5).

  • Contexto del Sistema Sanitario: Los datos de la OCDE también ofrecen información sobre recursos sanitarios, gasto farmacéutico (Shega & Patel, 2024) y otros indicadores que ayudan a contextualizar las tendencias de consumo dentro de las características de cada sistema nacional.

C. Estudios Académicos e Informes Nacionales Específicos

Fuentes: (e.g., Choudhury et al., 2015; Esteves et al., 2023; Ferreira et al., 2020; Hoffman et al., 2024; Monteiro et al., 2022; Novak et al., 2014; Park, 2024; Perlman et al., 2019; Rocha et al., 2022; Rodrigues et al., 2023; Simões et al., 2022; Tibério et al., 2024; Tiric, 2024; Tuncel, 2021; Verdoux et al., 2002) (Selección representativa)

Enfoque Principal: Análisis detallados de tendencias en países o regiones específicas, uso en poblaciones particulares, o sobre aspectos concretos del consumo.

Hallazgos Clave Relevantes:

  • Estudios Portugueses: (Esteves et al., 2023; Ferreira et al., 2020; Monteiro et al., 2022; Rocha et al., 2022; Simões et al., 2022; Tibério et al., 2024) Documentan el alto consumo histórico de BZD, los esfuerzos recientes para reducirlo (con éxito parcial o estabilización), el impacto de la pandemia, y la elevada prevalencia de uso, especialmente en gente mayor. Confirman la complejidad del problema y la influencia de las políticas sanitarias, pero también la persistencia del uso a pesar de los riesgos, apuntando a necesidades no resueltas (Necesidad 2, 3, 5). También muestran el aumento paralelo de AD (Esteves et al., 2023; Monteiro et al., 2022).

  • Estudio Canadiense: (Perlman et al., 2019) Revela la divergencia entre BZD (estables/decrecientes) y Fármacos Z (crecientes), sugiriendo un posible efecto de sustitución y la persistencia de la demanda de tratamiento farmacológico para el insomnio, probablemente por falta de alternativas como la TCC-I (Necesidad 2). También destaca el aumento de la intensidad de la dosis de BZD y la co-prescripción con opioides.

  • Informes sobre Uso en Poblaciones Específicas: (Gente mayor (Tiric, 2024), Estudiantes (Novak et al., 2014)) Alertan sobre los riesgos particulares en ciertos grupos. El artículo sobre Rumanía (Tiric, 2024) enfatiza el uso excesivo de BZD (a menudo con opioides) en gente mayor, relacionándolo con la gestión de la comorbilidad en un contexto de posibles carencias asistenciales (Necesidad 2, 5, 10). El estudio sobre estudiantes (Novak et al., 2014) apunta a la presión por el rendimiento y la medicalización (Necesidad 4, 7).

  • Estudios sobre Policonsumo y Riesgos: (EMCDDA, n.d.-a; FRANK, n.d.; Rodrigues et al., 2023; Tiric, 2024) Confirman la peligrosidad de combinar BZD con otros depresores (opioides, alcohol) y su uso para gestionar efectos de estimulantes, evidenciando la necesidad de abordajes integrados y de reducción de daños (Necesidad 10).

  • Estudios sobre Medicalización y Determinantes Sociales: (Choudhury et al., 2015; Park, 2024; Valls-Llobet & Loio, 2014; Vieira, 2002) Analizan cómo los factores sociales, culturales y económicos influyen en el diagnóstico y tratamiento psiquiátrico, y cómo la medicación puede convertirse en una forma de gestionar el malestar social o adaptarse a las presiones del entorno (Necesidad 4, 7). El informe sobre Corea (Park, 2024) es un ejemplo reciente de esta dinámica.

  • Estudios sobre Percepciones y Experiencias: (Allué, 2013; Federació Veus, n.d.; Fireweed Collective, n.d.; Leal Rubio, 2006, 2009; Salut Mental Catalunya & Federació Veus, n.d.; Tomé, 2014) Aportan la perspectiva crucial de los usuarios y profesionales, destacando la importancia de la relación terapéutica, la información, la toma de decisiones compartida (Necesidad 8), y los retos de la coerción (AEN, 2017) o las prácticas institucionales (Necesidad 5).

D. Guías Clínicas y Documentos de Consenso (p. ej., AEN)

Fuentes: (AEN, 2017; Inchauspe Aróstegui & Valverde Eizaguirre, 2017)

Enfoque Principal: Establecer recomendaciones basadas en la evidencia para la práctica clínica y abordar cuestiones éticas y de derechos.

Hallazgos Clave Relevantes:

  • Recomendaciones Restrictivas para BZD: Consistentemente, las guías abogan por un uso a corto plazo de las BZD, alertando sobre los riesgos de dependencia, tolerancia y efectos adversos con el uso prolongado. Esta clara posición científica contrasta con la práctica clínica real, evidenciando una brecha significativa probablemente causada por las presiones y carencias del sistema (Necesidad 1, 2, 5).

  • Énfasis en Alternativas No Farmacológicas: Promueven las intervenciones psicológicas (como la TCC) como tratamiento de primera línea para muchos trastornos de ansiedad, depresión o insomnio, reconociendo su eficacia y menor riesgo a largo plazo (reforzando Necesidad 2, 10).

  • Importancia de la Información y la Toma de Decisiones Compartida: Subrayan la obligación ética y legal de informar adecuadamente a los pacientes sobre las opciones de tratamiento, los riesgos y beneficios, y de fomentar su participación activa en las decisiones (Necesidad 3, 8).

  • Crítica a la Coerción y Fomento de la Autonomía: Documentos como los de la AEN (2017) abordan críticamente las prácticas coercitivas en salud mental y promueven el respeto a la autonomía y los derechos de los usuarios.

Conclusión Parcial de la Sección V:

La revisión de los informes y estudios clave muestra una notable convergencia de evidencias. Los datos cuantitativos de la EUDA y la OCDE documentan tendencias preocupantes (aumento masivo de AD, uso elevado y problemático de BZD, prevalencia del policonsumo). Los estudios nacionales y académicos confirman estas tendencias a nivel local, exploran sus causas y consecuencias en poblaciones específicas, y comienzan a analizar el papel de los factores sociales y sistémicos. Las guías clínicas y los documentos de consenso establecen claramente las buenas prácticas recomendadas (uso limitado de BZD, priorización de alternativas no farmacológicas, información, autonomía), pero su implementación efectiva choca con la realidad de unos sistemas a menudo desbordados, fragmentados y con recursos insuficientes para cubrir las necesidades fundamentales aquí analizadas. Esta discrepancia entre la evidencia, las recomendaciones y la práctica real es el terreno donde se hace patente la necesidad urgente de innovación y cambio.

VI. Síntesis, Conclusión e Implicaciones Estratégicas: La Necesidad Imperativa de Innovación Terapéutica

A. Síntesis General: Las Tendencias de Consumo como Reflejo Inequívoco de las Necesidades No Cubiertas

El análisis crítico realizado a lo largo de este informe trasciende una mera descripción de las tendencias de consumo de medicamentos psicotrópicos en Europa y a nivel mundial.

Al interpretar los datos cuantitativos a través del marco conceptual de las diez necesidades fundamentales no cubiertas en salud mental, emerge una conclusión inequívoca: los patrones de consumo observados son, en gran medida, síntomas visibles y consecuencias directas de carencias estructurales profundas y persistentes en los sistemas de atención sanitaria.

  • El aumento exponencial y generalizado del consumo de antidepresivos (N06A) (OECD, 2023a), si bien puede tener componentes positivos relacionados con una mayor detección, parece estar fuertemente impulsado por la dificultad crónica de acceder a alternativas terapéuticas psicológicas oportunas (Necesidad 1, 2), por la prevalencia de un modelo biomédico que tiende a medicalizar el malestar (Necesidad 4) (Illich, 1975), incluido aquel con raíces sociales (Necesidad 7) (Valls-Llobet & Loio, 2014), y por la presión asistencial que favorece respuestas farmacológicas rápidas (Necesidad 5).
  • En cuanto a las benzodiazepinas (N05B/N05C), a pesar de las tendencias de prescripción (DDD) más heterogéneas (Esteves et al., 2023; Monteiro et al., 2022; Perlman et al., 2019), los indicadores de uso indebido, dependencia y daños asociados siguen siendo alarmantes (EMCDDA, n.d.-a; EMCDDA, 2024c; EUDA, n.d.-b; FRANK, n.d.; Lisbon Addictions, 2024; Tiric, 2024). Esta persistencia está intrínsecamente ligada a la falta de alternativas efectivas y accesibles para la ansiedad y el insomnio (Necesidad 2), a una información insuficiente sobre los riesgos a largo plazo (Necesidad 3), a las dificultades inherentes a la desprescripción dentro de un sistema saturado (Necesidad 5, 9), y a su problemática utilización en poblaciones vulnerables (gente mayor) (Monteiro et al., 2022; Tiric, 2024; Verdoux et al., 2002) y en patrones de policonsumo (EMCDDA, 2024a).
  • El fenómeno del policonsumo (EMCDDA, 2024a), a menudo involucrando psicofármacos, acentúa los riesgos y refleja un fracaso del sistema en ofrecer una atención coordinada (Necesidad 6) (Leal Rubio, 2006) y abordajes verdaderamente integrados y holísticos (Necesidad 10) que consideren a la persona en su totalidad y su contexto.

En conjunto, el análisis revela una brecha preocupante entre las recomendaciones basadas en la evidencia (que abogan por la psicoterapia como primera línea para muchos trastornos, el uso limitado de BZD, la información y la participación del paciente) y la realidad de la práctica clínica cotidiana, condicionada por las limitaciones estructurales y las necesidades no cubiertas. Esta discrepancia no solo genera costes sanitarios y sociales elevados, sino que, sobre todo, implica un sufrimiento evitable para millones de personas.

B. Conclusión Fundamental: La Urgencia de un Cambio de Paradigma y la Necesidad de Innovación

La conclusión central de este informe es que abordar eficazmente los retos asociados al consumo de psicofármacos requiere ir más allá de simples ajustes en las pautas de prescripción. Es necesario un cambio de paradigma en la atención a la salud mental que ponga el foco en:

  • Priorizar y garantizar el acceso equitativo y oportuno a intervenciones psicológicas y psicosociales basadas en la evidencia (Abordando Necesidades 1, 2, 10).

  • Promover activamente la desmedicalización del malestar común y abordar los determinantes sociales de la salud mental (Abordando Necesidades 4, 7).

  • Fomentar una cultura de toma de decisiones compartida, basada en información clara, completa y comprensible (Abordando Necesidades 3, 8).

  • Invertir en recursos humanos y mejorar las condiciones laborales de los profesionales para permitir una atención de calidad, personalizada y con continuidad (Abordando Necesidades 5, 9).

  • Desarrollar sistemas de atención verdaderamente integrados y coordinados entre niveles y disciplinas (Abordando Necesidad 6).

Este cambio de paradigma no se producirá espontáneamente. Requiere una voluntad política firme, una reasignación de recursos y, fundamentalmente, la consolidación y visibilización de modelos de atención que ya están superando algunas de las barreras actuales.

C. El Centre de Psicologia Jaume Primer – Psicòlegs Girona: Una Respuesta Real y Basada en la Evidencia a los Retos Documentados

Es en este contexto de necesidad urgente de cambio donde la propuesta de valor del Centre de Psicologia Jaume Primer – Psicòlegs Girona adquiere una relevancia estratégica fundamental. Al ofrecer un acceso directo y humano a terapia psicológica de calidad, personalizada y eficiente, nuestro centro no se presenta como un recurso aislado, sino como un modelo que aborda directamente varias de las necesidades no cubiertas críticas identificadas en este informe:

  • Abordaje Directo de la Falta de Acceso (Necesidad 1): El Centro reduce las barreras para acceder a la atención psicológica, ofreciendo una alternativa viable a las largas listas de espera del sistema público con la flexibilidad de las sesiones presenciales y online, facilitando una intervención más temprana.

  • Provisión de Alternativas No Farmacológicas Efectivas (Necesidad 2, 10): Ofrecemos una opción terapéutica basada en la evidencia (terapia cognitivo-constructivista, TCC) como alternativa o complemento a la medicación, alineándonos con las recomendaciones de las guías clínicas y las preferencias de muchos pacientes.

  • Mejora de la Información y el Empoderamiento del Paciente (Necesidad 3, 8): Mediante nuestra llamada informativa gratuita y un proceso transparente, fomentamos que los usuarios comprendan mejor su situación y participen activamente en su recuperación, tomando decisiones informadas.

  • Contribuyendo a la Desmedicalización y a un Enfoque Holístico (Necesidad 4, 7): Al facilitar el acceso a la terapia psicológica en Girona, nuestro centro ayuda a contrarrestar la tendencia a la sobremedicalización, ofreciendo herramientas para abordar el malestar desde una perspectiva más amplia que la puramente farmacológica.

  • Apoyo a los Profesionales y Atención de Calidad (Necesidad 5, 9): Como centro privado, garantizamos un entorno de trabajo que permite a nuestros psicólogos ofrecer un seguimiento personalizado y con continuidad, sin la saturación del sistema público, lo cual se traduce en una atención de mayor calidad.

  • Coordinación y Continuidad (Necesidad 6): Fomentamos una comunicación fluida y, con el consentimiento del paciente, podemos coordinarnos con otros profesionales (médicos de cabecera, psiquiatras) para garantizar una atención integral y coordinada.

Dentro de nuestras consultas, encontrarás un espacio de cuidado real que aborda directamente las necesidades identificadas en este informe: ofrecemos acceso a terapia sin largas esperas, proporcionamos alternativas probadas a la medicación, empoderamos a nuestros clientes con información y herramientas, y trabajamos desde un enfoque integral que contrarresta la tendencia a la sobremedicalización.

Por lo tanto, el Centre de Psicologia Jaume Primer no es solo un proveedor de servicios; es un ejemplo práctico de un modelo de atención alineado con la evidencia científica y las necesidades reales de la población. Su consolidación y crecimiento representan una oportunidad para contribuir positivamente al necesario cambio de paradigma en la atención a la salud mental en Girona.

D. Limitaciones del Análisis y Perspectivas Futuras

Se reitera el desfase temporal de los datos oficiales completos; las cifras de consumo de 2024-2025 solo estarán disponibles en informes consolidados más adelante. El impacto total de la pandemia de COVID-19 y sus consecuencias a largo plazo sobre la salud mental y el consumo de psicofármacos todavía se está evaluando. Los resultados futuros de encuestas como la EWSD 2024 (EUDA, n.d.-b) y el análisis continuado de múltiples indicadores serán esenciales para monitorizar la evolución de esta compleja situación.
Es crucial que futuras investigaciones continúen explorando la interrelación entre las tendencias de consumo, las prácticas clínicas, las políticas sanitarias y los determinantes sociales, así como evaluando rigurosamente la eficacia y el impacto real de modelos de atención como los que ofrece el Centre de Psicologia Jaume Primer en la mejora de la salud mental.

En resumen, este informe concluye que las tendencias actuales en el consumo de medicamentos psicotrópicos reflejan una crisis subyacente en la atención a la salud mental, caracterizada por necesidades no cubiertas fundamentales. La solución no radica únicamente en la gestión farmacológica, sino en la implementación valiente y decidida de alternativas terapéuticas accesibles y centradas en la persona. El Centre de Psicologia Jaume Primer – Psicòlegs Girona se presenta como una pieza clave y un modelo a seguir en esta necesaria transformación.

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Escrit por Dina Rahwan Khdair. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este contenido sin autorización expresa.

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Dina Rahwan Khdair

Psicòloga Col. 26.978 i fundadora del Centre de Psicologia Jaume Primer.

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